¿Sabías que el costo del queso que consumes y se produce en #Tamalín depende de una firma en #Washington y otra en la Ciudad de México?
En Tamalín, el precio del queso se ha mantenido estable. Detrás de esa estabilidad existe un contexto que no se decide en el municipio: la política comercial y las condiciones del mercado que operan más allá de lo local.
Lo que ocurre en la producción no puede entenderse únicamente desde el territorio. Hoy, parte de esa realidad está conectada con decisiones que se toman fuera del país.
Cuando lo global impacta lo local
La leche que se usa en la elaboración de queso es su mayoría es de origen importado, principalmente desde Estados Unidos. Esto hace que la producción local esté expuesta a factores externos como el comportamiento del comercio internacional, la logística y las condiciones del mercado.
En ese escenario, lo que ocurre fuera del país puede terminar influyendo en los costos que enfrentan los productores.
En términos generales, y debido a diversos factores, el precio de la leche en polvo ha registrado un incremento importante, llegando en algunos casos a casi duplicarse en el último año.
Política comercial: entre Estados Unidos y México
El incremento en los insumos coincide con un contexto más amplio de cambios en la política comercial. Durante la administración de Donald Trump, Estados Unidos reforzó una política basada en la protección de su mercado interno, utilizando aranceles y otras medidas como herramientas en el comercio internacional.
En paralelo, el gobierno mexicano respondió con ajustes en su política de importación. De acuerdo con el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 2025, se eliminó la exención arancelaria a diversos productos de la canasta básica, incluida la leche en polvo, medida que había sido implementada de forma temporal para contener la inflación.
Según el propio documento, esta decisión forma parte de una reorientación de la política económica para fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia de importaciones.
En este contexto, y junto con otros factores como la intermediación, el origen del producto y los costos logísticos, el precio de la leche en polvo (insumo base en la producción) ha registrado incrementos relevantes. Productores refieren que anteriormente se encontraba en niveles más bajos, mientras que actualmente se ubica en rangos considerablemente mayores, llegando en algunos casos a casi duplicarse.
Una producción que depende de múltiples variables
La elaboración de queso no responde a un solo elemento. Depende de la calidad de la leche, la disponibilidad de insumos, el clima y otros factores que influyen en el rendimiento.
En temporada de calor, por ejemplo, los costos asociados a la producción de leche pueden incrementarse, lo que agrega presión a la cadena.
A esto se suma la dependencia de insumos importados, lo que introduce una variable adicional: la producción local deja de depender únicamente de lo que ocurre en la región.
Esto implica que, además de los factores locales, los costos de producción están ligados a un entorno más amplio donde influyen decisiones comerciales, disponibilidad de insumos y condiciones del mercado internacional.
Mantener el precio, la decisión local
A pesar de este contexto, los productores han optado por mantener el precio al consumidor para que siga siendo accesible en la región.
Esta decisión implica absorber presiones y operar con márgenes más ajustados, en una actividad que además genera empleo y forma parte de la economía local.
El reto no es menor: sostener la producción sin trasladar el impacto al consumidor.
Más que un precio, una relación global
Lo que ocurre en Tamalín no es solo una historia local. Es un reflejo de cómo decisiones de política exterior, cambios en el comercio y ajustes económicos pueden tener efectos en economías pequeñas.
No se trata de un solo factor, sino de una combinación de elementos que terminan conectando lo global con lo local.
En resumen
El queso se mantiene… pero su costo ya no se decide solo en Tamalín.


