A unas horas del arranque de la Copa Mundial 2026, la FIFA no ha levantado el trofeo, pero ya acumula varias victorias fuera de la cancha.
La polémica comenzó con la revelación de que el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto otorgó amplias garantías fiscales para asegurar la sede mundialista en México. Los acuerdos contemplaban beneficios para la FIFA, sus afiliadas, proveedores y socios comerciales, con vigencia que originalmente podía extenderse hasta 2028.
Aunque el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum logró reducir parte de esos beneficios y limitar su aplicación a actividades directamente relacionadas con el Mundial, hasta el momento no existe una cifra oficial sobre cuánto dejará de recaudar México por dichas concesiones.
Pero los privilegios no terminan en el ámbito fiscal.
Recientemente, un juez federal falló a favor de la FIFA en el conflicto con propietarios de palcos y plateas del Estadio Ciudad de México. La resolución suspendió medidas que les permitían ingresar vehículos, alimentos y bebidas al inmueble durante la Copa del Mundo, al considerar que las reglas de la FIFA deben prevalecer para garantizar la organización del torneo.
A ello se suma la implementación del operativo “Última Milla”, un protocolo que restringirá el acceso vehicular en un radio aproximado de 1.5 kilómetros alrededor de los estadios sede. Los aficionados deberán dejar sus vehículos lejos del inmueble y recorrer a pie el último tramo para ingresar.
La FIFA también mantiene un estricto control sobre el uso de su imagen. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) advirtió que utilizar sin autorización logotipos, mascotas, frases, imágenes o marcas registradas relacionadas con el Mundial puede derivar en multas de hasta 29.3 millones de pesos.
Las restricciones aplican a negocios, comercios, restaurantes, bares y cualquier persona que utilice elementos oficiales del torneo con fines comerciales sin autorización.
Mientras tanto, el Gobierno Federal estima una derrama económica cercana a los 3 mil millones de dólares derivada del Mundial 2026, una cifra que sus defensores consideran suficiente para justificar las concesiones otorgadas.
Porque si algo han dejado claro las últimas semanas, es que antes de que ruede el balón, la FIFA ya ha conseguido gran parte de lo que vino a buscar.





