Para cambiar el tablero político en Veracruz se requiere mucho más que una foto…

Dante Delgado: Cambiar el tablero con una fotografía

Algunas fotografías políticas sirven para ilustrar una noticia y, en muchas ocasiones, sin necesidad de decir una sola palabra, empiezan a contar una historia que va mucho más allá de lo que la gráfica revela a primera vista.


La fotografía de Dante Delgado acompañado de José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, durante el Consejo Político Estatal de Movimiento Ciudadano celebrado el sábado anterior en Boca del Río, pertenece, al menos por ahora, a esa segunda categoría.


La simple imagen no decreta por sí misma una alianza que nadie ha anunciado formalmente. Tampoco significa que Pepe Yunes haya dejado el PRI para incorporarse a Movimiento Ciudadano, ni mucho menos que Héctor Yunes haya abandonado su propia construcción política… eso sería hacer periodismo con imaginación y política con precipitación.


Sin embargo, tampoco sería sensato mirar la fotografía como quien observa una reunión social entre viejos conocidos.


En política, particularmente en Veracruz, hay fotografías que son mensajes antes de convertirse en acuerdos y ésta tiene uno bastante claro: distintas piezas de la oposición veracruzana están comenzando a explorar si es posible dejar de caminar por separado.


La nota no está solamente en lo que dijo Dante. Lo importante es la lectura que nos revele el “para qué” regresó a poner el nombre, el peso político y la historia de Movimiento Ciudadano sobre la mesa veracruzana.


Esto es lo interesante. Dante no vino solamente a criticar a Nahle, aunque su discurso fue frontal contra el gobierno de Rocío.


Acusó al gobierno estatal de utilizar las instituciones de procuración de justicia con fines políticos, de perseguir adversarios y de ejercer presión sobre actores de Movimiento Ciudadano. Incluso calificó al actual gobierno como más autoritario que el de Cuitláhuac García. Eso no es una acusación política menor.


De antemano sabemos que una acusación no es una sentencia y que tampoco deja de ser políticamente relevante porque provenga de un adversario.


Dante está intentando colocar una narrativa: la de un gobierno estatal que, desde su perspectiva, estaría utilizando el poder institucional para contener a sus adversarios.


Esa narrativa tiene una evidente utilidad electoral, aunque el verdadero problema para MC sea otro: convertir esa narrativa en votos.


Las elecciones se ganan con votos en la urna y no hablando solamente de las carencias o deficiencias de los adversarios.


Las últimas elecciones han dejado suficientemente claro que la oposición puede pasar una campaña entera señalando los errores del partido en el poder y, aun así, terminar observando cómo Morena conserva una ventaja electoral considerable.


Construir una percepción sobre la manera en que se ejerce el poder, sin duda, es un accesorio que abona a la búsqueda de votos, pero es eso: un accesorio.


Lo que define una elección sigue siendo la capacidad de movilizar ciudadanos el día de la elección.


Dante habló de 2027 y, sobre todo, de 2030.


Eso significa que el objetivo no parece reducirse a defender a Movimiento Ciudadano de los embates del presente, está empezando a construir una historia de futuro y para llegar a 2030 hay que pasar primero por 2027.


Si Dante quiere convertir a MC en una fuerza capaz de disputar los espacios de gobierno que pronto estarán en juego, necesita algo más que canciones pegajosas, marketing, buenos discursos y candidatos conocidos.


Necesita trabajo en tierra, territorio, alcaldes, operadores, representantes electorales, recursos lícitos fiscalizables y, sobre todo, necesita demostrar que Movimiento Ciudadano puede dejar de ser una fuerza emergente para convertirse en una fuerza de gobierno.


Por eso 2027 puede ser mucho más importante para Dante de lo que aparentemente parece.


No necesariamente porque MC vaya a conquistar el Congreso de Veracruz. Eso sería, hoy, una expectativa difícil de sostener, el objetivo más racional sería otro:

romper la actual concentración de poder legislativo y construir una bancada suficientemente grande para convertir la negociación en una necesidad política.


Morena y sus aliados tienen actualmente una posición dominante en el Congreso local y federal, mientras que la oposición, reducida y fragmentada, carece de la fuerza numérica para modificar por sí sola la ecuación.


Sin embargo, un Congreso fragmentado cambia completamente la política, porque cuando nadie tiene la comodidad de hacer todo solo, comienzan las negociaciones y cuando comienzan las negociaciones, aparecen los contrapesos, no por generosidad política, sino por necesidad de gobernabilidad.


Morena tampoco puede ignorarlo y tiene una ventaja evidente. gobierna Veracruz.


Tiene estructura territorial, presencia municipal, una maquinaria política considerable y conserva una base electoral que la oposición no ha demostrado tener siquiera la mínima idea de cómo desmontar.

  • En 2024 se votó, entre otras cosas, por una expectativa de continuidad política.
  • En 2027 se votará también por el balance de un gobierno concreto.


Estarán sobre la mesa seguridad, servicios, obra pública, economía, conflictos municipales, relación con los medios, percepción de corrupción, resultados administrativos y, naturalmente, la capacidad del gobierno para administrar sus propios conflictos políticos.


Dante acaba de escoger uno de esos terrenos: el supuesto uso político de las instituciones.


La reaparición pública de José Yunes Zorrilla junto a Dante Delgado debe entenderse, primero, desde una premisa elemental: Pepe no es un personaje menor dentro del tablero veracruzano.


Su candidatura a gobernador en 2024 demostró que conserva una capacidad electoral y territorial personal que no puede ser ignorad, pero hasta ahora continúa siendo un actor identificado con el PRI.


Aquí aparece el problema del “juego de marcas”.


El capital político de Pepe no necesariamente coincide con el capital electoral de la marca que representa… eso importa.


Porque una eventual construcción opositora tendrá que decidir si las marcas partidistas suman votos o, por el contrario, producen rechazo, desgaste o fragmentación.


Pepe representa una estructura política distinta, Dante representa otra. Apliquemos matemática.
Por otro lado, Héctor Yunes Landa, desde Alianza Generacional, representa una tercera expresión.


No, no tienen la misma historia ni necesariamente tienen los mismos intereses, pero pueden converger en una necesidad común: construir una alternativa electoralmente competitiva frente a Morena.


Héctor puede tener una función política particularmente interesante.
No necesariamente como candidato ni como aliado subordinado a MC, sino como posible pieza de articulación entre estructuras políticas que difícilmente aceptarían desaparecer para incorporarse a otra marca.


Una eventual alianza opositora no tendría que significar que todos abandonen sus identidades.
Podría significar que cada uno aporte lo que tiene y deje de exigir lo que no tiene.


La oposición ha padecido durante años una deficiencia bastante conocida: cada grupo quiere ser cabeza de la oposición, aunque no tenga cuerpo suficiente para caminar.


Dante parece estar intentando algo diferente… primero junta las piezas y después habrá que decidir qué hacer con ellas.


Pero hay un problema que MC no puede esconder y que Dante tendrá que administrar con enorme cuidado.


Dos alcaldes emanados de Movimiento Ciudadano enfrentan investigaciones penales y fueron desaforados por el Congreso local para que los procedimientos puedan continuar sin la protección constitucional correspondiente.


Objetivamente, estamos de acuerdo en que una investigación no es una sentencia y un desafuero no equivale a culpabilidad.


En este punto, Dante tendrá que elegir entre permitir que se investigue, que se respete el debido proceso y que, si existen responsabilidades, se sancione a quien corresponda o salir en una defensa corporativa que se contrapone al discurso de respeto de la legalidad.


El primero de los escenarios, le permitiría a Dante sostener su discurso sin convertir la defensa de sus militantes en defensa sistemática del partido.


¿Alianza o fotografía?… Todavía no lo sabemos, pero tampoco hay que ser ingenuos.


Una fotografía no constituye una coalición electoral como tampoco coincidencia discursiva no constituye un acuerdo del mismo modo, una reunión política no constituye una candidatura.


Pero tampoco debemos olvidar cómo suelen comenzar las alianzas importantes.


Primero aparece la conversación, después la coincidencia, luego la negociación
y cuando finalmente existe algo que mostrar, aparece la fotografía… o quizá primero aparece la fotografía y después comienza la negociación, todo depende de la coyuntura.


Por ahora, el resultado es que Dante, Pepe y Héctor decidieron aparecer juntos.


Eso es un hecho, lo demás todavía es política en construcción y 2027 será la prueba; 2030, la apuesta
Dante parece haber entendido algo que buena parte de la oposición todavía se resiste a comprender: Morena no se derrota juntando inconformidades; se derrota organizando votos.

  • MC tendrá que convertir su crecimiento electoral en estructura territorial.
  • Pepe tendrá que demostrar su valía a pesar de la marca PRI.
  • Héctor tendrá que demostrar hasta dónde puede crecer Alianza Generacional.


Pero al final, todos tendrán que resolver una pregunta que parece sencilla, pero que históricamente ha resultado casi imposible:
¿pueden ponerse de acuerdo sin que todos tengan que ser el protagonista?… conocemos a Dante y a muchos en su partido, conocemos a Héctor y también a Pepe…


Una oposición competitiva no necesariamente necesita un solo partido, necesita una estrategia


La fotografía de Dante con Pepe y Héctor no significa que haya nacido una alianza, pero quizá sí, que nació algo mucho más modesto y, al mismo tiempo, mucho más importante: la posibilidad de que los adversarios de Morena dejen, por fin, de competir entre ellos para comenzar a preguntarse cómo competir contra Morena.


En 2027 será el examen y en 2030, la consecuencia. En política, como en la vida, una fotografía puede reunir a tres personas en un mismo encuadre.


Lo verdaderamente complicado es conseguir que los tres quieran caminar hacia el mismo lugar… veremos… ¡Los leo!

Fernando Mendoza
Fernando Mendoza

Consultor de imagen, Analista Político, Media Training, Periodista de Opinión, Prof. Universitario